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A pesar de todos los conocimientos que disponemos a cerca de suplementación a través de los múltiples canales que hoy en día, la suplementación con algas siguen siendo ese gran desconocido.

Las algas han formado parte de la alimentación humana durante toda su historia; encontramos varios recetarios tradicionales de comunidades costeras principalmente en Japón, Corea y China, aunque también en Europa, Canadá y Sudamérica.

Para muchos de nosotros el simple hecho de imaginarnos consumiéndolas nos provoca rechazo. No todas las personas terminan por acostumbrarse a su característico sabor a mar.

Por suerte, existe suplementación con algas con todos sus beneficios en polvo, cápsulas y en pastillas, que sin agregarnos ese sabor fuerte que las caracteriza, nos aporta sus innumerables beneficios.

EFECTOS EN NUESTRO ORGANISMO DE LA SUPLEMENTACIÓN CON ALGAS.

Existen más de doscientos tipos de algas de diferentes procedencias (algunas incluso son de agua dulce); pero todas comparten la mayoría de sus efectos beneficiosos.

– Son grandes desintoxicadoras del organismo a niveles muy profundos. Ideales si comienzas una dieta de adelgazamiento, definición, has estado tomando medicación fuerte o has dejado de fumar.

– Eliminan los metales pesados que acumulamos en el organismo.

Acumulan grandes cantidades de hierro, calcio, vitaminas A, del grupo B, C, D, E y K.

Son muy útiles en periodos críticos como la menopausia, así como en la adolescencia por su alta demanda del organismo de nutrientes, en otras épocas de crecimiento como en el caso de hipertrofia muscular, convalecencias, recuperación después de una quimioterapia…

Podemos utilizarlas para aportar hierro a nuestro organismo sin tener que recurrir tantas veces a la carne roja; es por ello que son recomendadas a menudo en casos de anemia.

– Estimulantes del sistema endocrino. Un buen porcentaje de la población sufre de hipotiroidismo sin saberlo. Entre sus síntomas encontramos el cansancio, mala calidad de la piel, uñas, cabello… así como un metabolismo lento que tiende a acumular las grasas con mayor facilidad. Las algas estimulan el sistema endocrino gracias a su gran aporte de yodo. No las tomes si adoleces hipertoroidismo (glándula tiroides hiperactiva).

– Anticelulíticas. Actualmente se recomiendan cuando estamos con un tratamiento anticelulítico como es la cavitación, el láser lipolíptico… Incluso se están sacando al mercado mascarillas y tratamientos contra la celulitis basados en las algas.

– Alto contenido en proteínas y alta biodisponibilidad. Las algas contienen en algunos casos incluso hasta un sesenta y cinco por ciento de proteína vegetal biodisponible; es decir, que tu cuerpo es capaz de aprovechar inmediatamente sus propiedades sin tener que esperar a que éstas sean procesadas por el intestino. Inclúyelas en tu postentreno para que sus beneficios sean aún mayores.

DÓNDE ENCONTRARLAS:

En herbolarios, tiendas de dietética, establecimientos de nutrición deportiva

Es muy importante que te asegures de su procedencia: las algas de dudosa calidad pueden que hayan sido recogidas de lugares contaminados.

Las algas son auténticas “esponjas” y tienen la capacidad de recoger todos los metales pesados que encuentren. Si consumes algas de dudosa procedencia puedes estar tomando metales pesados en lugar de hacerle un beneficio a tu cuerpo.

Aunque el consumo de suplementación con algas en nuestro país no sea extendido, os animo a que las incluyáis en vuestras sopas, ensaladas… ¡simplemente echadle imaginación!

Etiquetas: AlgasAlimentaciónBeneficiosConsejosSaludSuplementos
Rebeca Crucera

Autor Rebeca Crucera

Pacense. Apasionada de la nutrición natural y del fitness. Ex-vegana y conocedora de regímenes nutricionales alternativos. Practicante de macrobiótica mediterránea. Conozco la medicina tradicional, parte de medicina china, ayurvédica y natural.

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