Colesterol y Alimentación: Qué es, tipos y sugerencias para mejorarlo

    colesterol

    Cada nutriente nos beneficia y tanto suprimir como consumirlo en déficit o exceso nos perjudica a nuestro estado de salud conllevando a algún tipo de enfermedad como el colesterol.

    En cada etapa de la vida, el organismo necesita cubrir una serie de depósitos para su funcionamiento y metabolismo.

    Lípidos y funciones

    Antes de comenzar al estudio del colesterol debemos de hablar sobre los lípidos y su función. Los lípidos son un grupo de compuestos orgánicos cuya característica principal es su insolubilidad en agua y su solubilidad en disolventes orgánicos que, por eso, toman el nombre de disolventes de las grasas.

    Dada a su hidrosolubilidad, los lípidos se unen con lipoproteínas (proteínas transportadoras) para poder transportarlas al plasma sanguíneo e impedir la formación grasa, que podrían obstruir los capilares sanguíneos. Principalmente, son un gran almacén de energía y sirven como elementos estructurales, formando parte de las membranas celulares y de las vainas de mielina del Sistema Nervioso. Así, constituyen una parte importante de la alimentación humana.

    Grasas y funciones

    Dentro de la alimentación humana, el 95% de las grasas de la dieta son triglicéridos y menos del 5% de la grasa se elimina por las heces. Las grasas tienen varias funciones como:

    – Suministro de combustible para las células.

    – Proporcionan ácidos grasos esenciales.

    – Transportan vitaminas liposolubles (A, D, E, K) y antioxidantes.

    – Actúan como aislante del cuerpo y proporcionan una reserva energética.

    – Sirven de capa protectora de los órganos.

    – Forman los tejidos cerebrales y forman los tejidos celulares.

    – Son necesarias para la producción de hormonas y prostaglandinas

    ¿Que es el colesterol?

    El colesterol es una sustancia grasa de consistencia densa producida por el organismo en el hígado, aunque se ingiere a través de ciertos alimentos. No existe dos tipos de colesterol, mas bien es la diferencia del tipo de lipoproteina (HDL y LDL) que transporta al colesterol por el plasma sanguíneo.

    También puede interesarte:  La Paleo dieta: ¿Que debemos saber sobre ella?

    – El colesterol malo o LDL: son lipoproteínas de baja densidad y hacen que el colesterol se adhiera a las paredes de los capilares.
    – El colesterol bueno o HDL: son lipoproteínas de alta densidad. Éstas, retiran al colesterol de la pared.

    Estos niveles de colesterol se observan a través de un análisis de sangre. Es conveniente que realice periódicamente para la detección de cambios y así controlar el nivel de colesterol con una alimentación adecuada.

    Cómo mejorar nuestro colesterol y salud

    A continuación daremos una serie de sugerencias que debemos de asumir para modificar permanentemente nuestro hábito alimentario y disfrutar de una vida más saludable:

    – Es importante consumir preferentemente alimentos de origen vegetal en lugar de origen animal.

    – Reducir sensiblemente el consumo de grasa de origen animal (mantequilla, manteca, tocino, etc.). Sustituirlo, en lo posible, por aceite de oliva o de semillas.

    – Aumentar el consumo de pescado, sobre todo pescado azul (salmón, sardina, atún, etc.).

    – Limitar el consumo de queso, sobre todo curado o fermentado. No es aconsejable consumirlo más de dos veces por semana. Si se toma mucha leche, consumirla parcial o totalmente descremada.

    – Reducir el consumo de alimentos con elevado contenido en colesterol (esencialmente huevos, sesos, hígado, riñones, mariscos, etc).

    – Limitar el número de comidas a base de carnes, embutidos y derivados.

    – Compensar la reducción de carne, aumentando el consumo de legumbres de elevado contenido proteico (judías, guisantes, garbanzos, lentejas, habas).

    – Cocinar y comer en casa. De esta manera, es más fácil controlar las grasas y elegir la preparación más idónea.

    -Preparar la carne a la plancha, las verduras cocidas y en cualquier caso, reducir el consumo de asados y fritos.

    – No es necesario limitar el consumo de pan, pastas, féculas, azúcar, café o vino SI SE TOMAN MODERADAMENTE.

    – La diferencia de ser un adulto sano o insano está en el riesgo de no consumir los nutrientes esenciales de los alimentos, tanto macronutrientes (carbohidratos, grasas, proteínas y fibra) como micronutrientes (minerales, vitáminas), en la hidratación corporal y en la actividad que le des a tu movimiento.

    «Salud hay una, enfermedades muchas»

    Comparte si te ha gustado: