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Invertimos gran parte de nuestro tiempo, dinero y espacio mental para que nuestra disciplina se marque en nuestro cuerpo. Sin duda, la pregunta más formulada entre los que cogemos las pesas es cuando se empezaran a notar cambios en nuestro cuerpo y veremos los resultados de todo nuestro esfuerzo.

He de decirte que ésto es un proceso muy lento siempre y cuando lo hagas de forma natural. ¿Por qué? La respuesta es bastante complicada.

Durante los primeros seis meses, aunque aumentemos bastante (en algunos casos) de masa muscular, en muchos casos esa hinchazón se deberá más en parte al bombeo y a la demanda de glucógeno realizado. Evidentemente, si nunca has cogido una pesa serás más consciente de cómo trabajan tus músculos y comenzarás a prestarles más atención de lo que lo hacías antes. La sensación de “tener más músculo” se debe en gran medida a la focalización de tu atención hacia el mismo.

Durante esos seis meses se produce una especie de “acondicionamiento” de tu cuerpo al entrenamiento de fuerza. Debes tener mucho cuidado y darle todo el tiempo que necesite a tu organismo para que esta fase se realice lo más adecuadamente posible: No por mucho que corras te vas a saltar antes esta fase, puede que incluso puedas lesionarte si no andas con el suficiente reparo o descanso suficiente.

Ni qué decir que deberás ponerte en manos de un entrenador experimentado con años de experiencia para este tipo de acondicionamiento: durante esta fase somos más proclives a que nos hagamos daño. No conocemos lo suficiente los movimientos básicos ni sabemos cómo se trabajan adecuadamente los pesos libres; es por ello que debes estar vigilado en todo momento por tu entrenador (los que llevamos tiempo en este mundillo ya conocemos los riesgos de trabajar con pesos libres pese a su alta efectividad…).

Una muy mala opción es comenzar con una hipertrofia muscular en el primer mes de gimnasio (sobre todo en el caso de los hombres). He podido observar que en muchos gimnasios se ponen tablas absurdamente duras a personas que a penas llevan unas pocas semanas. Por supuesto que las ganancias a corto plazo son espectaculares,…!o NO!, pero las lesiones que en el cien por cien de los casos que se acarrean también lo son.

Se trata de construír algo duradero, sólido, que sea nuestro y que perdure toda la vida… y eso no se consigue con nada salvo con el trabajo duro y lento durante muchos años, una buena dieta y suplementación si hiciera falta.

El caso de los adolescentes es diametralmente distinto: Sus hormonas del crecimiento y su testosterona (en el caso de los chicos) están completamente disparadas y hace que el cuerpo responda de manera automática hacia este tipo de entrenamiento.

No conviene que empiecen demasiado jóvenes, pero guiados por un profesional los resultados a esa edad pueden ser espectaculares.

Digamos que su cuerpo se encuentra sumergido en un ciclo brutal de esteroides anabólicos cien por cien natural.

Por supuesto, por este motivo (entre otros tantos) los adolescentes tienen tantos cambios de carácter; debido a su constante ajuste hormonal.

El cuerpo guarda memoria muscular, y todo lo que realices a esa edad “se te marcará” en tu cuerpo de forma que cuando vuelvas a coger una pesa aunque sea años más tarde, el cuerpo responderá de forma mucho más rápida que quien no la haya cogido en su vida (aunque comience entrenando mucho más duro).

El camino hacia nuestra mejora estética pasa por al menos un par de años para comenzar a ver resultados. Tómate ese tiempo como un reto para descubrir una nueva forma de vida: “Ya sabes que lo interesante de todo viaje siempre está en el camino”.

Etiquetas: AcondicionamientoCambios corporalesConsejosDisciplinaejercicioEntrenamientoEsfuerzoEstéticaFitnessPesasPrincipiantes
Rebeca Crucera

Autor Rebeca Crucera

Pacense. Apasionada de la nutrición natural y del fitness. Ex-vegana y conocedora de regímenes nutricionales alternativos. Practicante de macrobiótica mediterránea. Conozco la medicina tradicional, parte de medicina china, ayurvédica y natural.

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