Deterioro cognitivo y actividad física como medio de recuperación

La actividad física previene, retrasa, mejora y recupera las funciones cognitivas ante la aparición del deterioro cognitivo.

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La actividad física como medicina contra el deterioro cognitivo.

Enfermedades cognitivas como la demencia tiene una cifra de 35,6 millones personas en todo el mundo, y debido a la esperanza de vida y el envejecimiento de la población se espera que para el 2050 esta cifra alcance 100 millones de afectados (Climent, Vilaplana, Arnedo, Vilar, & Moreno-Royo, 2013).

¿Sabías que la práctica de actividad física está relacionada estrechamente con nuestra salud mental?

¿Qué es el deterioro cognitivo?

deterioro cognitivo

El envejecimiento normal de la persona suele venir implicado por un deterioro cognitivo progresivo asociado a la edad, donde aspectos como la memoria, la capacidad de aprendizaje, el rendimiento y desarrollo motor y el procesamiento de la información se ven mermados (López & Calero, 2009), siendo de esta manera la edad el factor más predominante dentro del deterioro cognitivo (Goh & Park, 2009; Hernández & Molina, 2007; López & Calero, 2009).

¿Porque aparece?

El envejecimiento favorece que las lesiones que se acumulan sobre las neuronas, debido al uso de las mismas, determinen en ocasiones la aparición de deterioro cognitivo. Durante el paso del tiempo se pueden unir alteraciones que aceleren el proceso de envejecimiento cerebral, como enfermedades neurodegenerativas como el parkinson o alzheimer (Crespo-Santiago & Fernández-Viadero, 2011). Además, se encontró que un 62% de los afectados por deterioro cognitivo leve y la enfermedad de Parkinson al final derivaron hacia la demencia en unos 4 años (Cancino & Rehbein, 2016).

Deterioro cognitivo y Demencia

Con la senectud el cerebro presenta una serie de cambios morfológicos, bioquímicos, metabólicos y circulatorios que pueden afectar a las funciones cerebrales. En algunos estudios colocan el deterioro cognitivo como un posible precursor de las demencias (más específicamente el Alzheimer) siendo una etapa intermedia entre el envejecimiento normal y la demencia (Cancino & Rehbein, 2016).

Como determinar si se padeces deterioro cognitivo y factores predictores del deterioro cognitivo

Podríamos definir el deterioro cognitivo como el estado intermedio entre el envejecimiento cognitivo normal y la demencia, definiéndolo como una alteración cognitiva mayor a la esperada entre la edad y el nivel educativo del paciente (Benavides-Caro, 2017), pero no de suficiente intensidad como para establecer el diagnóstico de demencia (Petersen et al., 1999).

Quizás sea algo subjetivo determinar ese grado, pero si la persona presenta la pérdida de al menos dos dominios cognitivos como pueden ser: la pérdida de la memoria, atención, lenguaje, funciones visoespaciales o ejecutivas, ya no hablaríamos de deterioro cognitivo sino de demencia (Benavides-Caro, 2017).

No hay que olvidar que el deterioro cognitivo es una fase temprana de la involución de capacidades como el aprendizaje, la memoria y/o la atención, causando una reducción de su autonomía e independencia que causará en la mayoría de los casos apoyo, estrés en la familia, sobrecarga social y económica (Franco-Martín, Parra-Vidales, González-Palau, Bernate-Navarro, & Solis, 2013).

Diversos estudios sitúan numerosas variables como predictores del deterioro cognitivo:

  • La carga genética, el ser o no portador de un alelo (Castellanos Pinedo, Cid Gala, Duque San Juan, & Zurdo, 2011; Payami et al., 1996).
  • Enfermedades cardiovasculares como la diabetes mellitus (Rao, 2013) o la hipertensión arterial (Alosco et al., 2013).
  • La osteopenia o la fragilidad (Benavides-Caro, 2017).
  • Otros factores como el estrés (Peavy et al., 2012), la depresión y trastornos de la ansiedad (Feola et al., 2013) o el estado anímico (Benavides-Caro, 2017).
  • Se encontró relación también el estado económico, soporte social e incluso el lugar de residencia (Benavides-Caro, 2017).

Destacamos como factores más llamativos la edad, donde a partir de los 60 años aumenta el riesgo de padecer deterioro cognitivo (Cancino & Rehbein, 2016) y una disminución de la memoria, fluidez verbal, lógica matemática y la eficiencia y rapidez de análisis (Benavides-Caro, 2017). Incluso, se encontró que la edad y la disminución de actividades sociales e intelectuales a partir de los 40 años, se relacionan con un aumento del deterioro cognitivo en la tercera edad (Cancino & Rehbein, 2016).

Las mujeres tienen más posibilidades de contraerlo

El sexo, presentando el femenino una prevalencia mayor a padecer enfermedades como el Alzheimer (Cancino & Rehbein, 2016; Hernández & Molina, 2007).

La raza también es un factor de los englobados como interesantes, presentado un mayor riesgo para el deterioro de la salud mental aquella la que se aleja a la raza hispana (Benavides-Caro, 2017).

Nivel educativo y deterioro cognitivo

Y por último el nivel educativo, siendo de esta manera las personas que presentan un mayor rendimiento cognitivo los que muestran un menor riesgo de padecer deterioro cognitivo (Benavides-Caro, 2017; Cancino & Rehbein, 2016; Leiva-Saldaña, Sánchez-Ramos, León-Jariego, & Palacios-Gómez, 2016).

La actividad física como herramienta para la prevención del deterioro cognitivo.

Como hemos podido ver, el deterioro cognitivo es una afección multifactorial, y probablemente ahora nos invadan cuestiones de cuándo y cómo, y si seremos los damnificados por esta regresión mental.

Analizando todos los factores que pueden influir en la aparición del deterioro cognitivo, nuestro abordaje sería intentar cambiar todos los componentes que entran en juego. Evidentemente, habrá factores como el sexo o la carga genética en los que no podremos hacer nada, pero otros que sí podremos cambiar. Pero, la pregunta es: ¿Con cuántos factores puedo retrasar la aparición del deterioro cognitivo? ¿Durante cuánto tiempo tengo que cumplirlos?

Hay que recordar que este retroceso cerebral viene derivado por el envejecimiento afectando al funcionamiento del sistema nervioso central. Cuando una persona envejece el peso del cerebro pierde un peso del 10%-20% y el flujo sanguíneo se reduce en un 30%-40% (Franco-Martín et al., 2013).

Observando que el envejecimiento procede a un envejecimiento cerebral (como el resto de diferentes habilidades motoras y cognitivas) y que el deterioro cognitivo es una patología multifactorial que involucra muchos campos a tratar, puede hacernos pensar que estamos desamparados ante dicha situación.

La actividad física se declina como una gran herramienta que ejerce de freno ante el deterioro cognitivo, se encontró que niveles moderados/altos de actividad física fueron asociados con un riesgo menor de padecer cualquier tipo de demencia, independientemente del nivel educativo o estado de salud (Benavides-Caro, 2017)

El hecho de tener un estilo de vida activa se postula como una herramienta que puede retrasar la aparición del deterioro cognitivo. Se ha encontrado que el hecho de haber cursado estudios superiores y mantenerse realizando actividad física en la mediana edad, tienen menor riesgo de declive cognitivo, o éste se presenta con una progresión más lenta  (Cancino & Rehbein, 2016).

Además, está demostrado que realizar actividad física unida con actividades sociales y estimulación cognitiva durante el período de un año, muestra beneficios en el deterioro cognitivo y en las fases leves de demencia (Olivera-Pueyo & Pelegrín-Valero, 2015).

La actividad física protege a tu cerebro

A parte, se ha encontrado que la actividad física es un protector de las funciones cognitivas tanto una vez afectadas como en su envejecimiento cerebral normal. La práctica de ejercicio físico de forma regular se ha asociado con el incremento del volumen cerebral, cuando citábamos arriba que uno de los indicativos característicos del envejecimiento cerebral era su pérdida de peso (Franco-Martín et al., 2013).

Se ha demostrado que el deterioro cognitivo no es inalterable, habiendo plasticidad cerebral aún en adultos y mayores, permitiendo hacer reversible incluso daños que ya se manifestaron. El incremento de la capacidad aeróbica conlleva a un aumento del flujo sanguíneo cerebral, estimulando la neurogénesis y el aumento de las interconexiones sinápticas (Franco-Martín et al., 2013).

Una práctica continuada de ejercicio físico puede incrementar la capacidad de reserva cognitiva del cerebro, reduce la tasa de envejecimiento y disminuye el riesgo de padecer enfermedades neurológicas (Franco-Martín et al., 2013).

Podemos sacar como conclusión final que la actividad física previene, retrasa, mejora y recupera las funciones cognitivas ante la aparición del deterioro cognitivo.

Referencias Bibliográficas

  • Alosco, M. L., Spitznagel, M. B., Raz, N., Cohen, R., Sweet, L. H., Garcia, S., … Gunstad, J. (2013). The Interactive Effects of Cerebral Perfusion and Depression on Cognitive Function in Older Adults With Heart Failure: Psychosomatic Medicine, 75(7), 632-639. https://doi.org/10.1097/PSY.0b013e31829f91da
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  • López, Á. G., & Calero, M. D. (2009). Predictores del deterioro cognitivo en ancianos. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 44(4), 220–224.
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  • Peavy, G. M., Jacobson, M. W., Salmon, D. P., Gamst, A. C., Patterson, T. L., Goldman, S., … Galasko, D. (2012). The Influence of Chronic Stress on Dementia-related Diagnostic Change in Older Adults: Alzheimer Disease & Associated Disorders, 26(3), 260-266. https://doi.org/10.1097/WAD.0b013e3182389a9c
  • Rao, A. A. (2013). Views and opinion on BDNF as a target for diabetic cognitive dysfunction. Bioinformation, 9(11), 551.

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