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Fenogreco: Un ganador y precursor natural

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El fenogreco es un tipo de legumbre muy usada en la gastronomía de países asiáticos. Algo así como “el azafrán” de oriente.

De un color amarillento y olor muy intenso. El fenogreco nos aporta vitaminas A, del grupo B y C, y minerales como el calcio, fósforo, potasio, zinc, manganeso, magnesio, sodio, selenio y el hierro, mucílagos y fibra.

El fenogreco además tiene una gran riqueza de proteínas, lípidos y un aceite esencial que estimula las glándulas digestivas. Se ha utilizado desde la antigüedad por sus propiedades nutricionales y medicinales.

Puede ayudarnos a adelgazar en casos relacionados con problemas metabólicos, interviene en la regulación de la secreción de la insulina pancreática a menudo alterada en casos de adelgazamiento. El fenogreco también se utiliza en casos de anorexia y es bien conocida entre personas que practican el culturismo para ayudar a coger peso magro y estimular el apetito, además de ser considerado como un anabolizante natural por su contenido en algunos principios activos como la diosgenina.

El fenogreco contiene un aminoácido llamado 4-Hydroxyisoleucina que parece aumentar la producción del cuerpo de la insulina cuando los niveles de azúcar en sangre son altos. Muy útil en casos de diabetes tipo II (diabetes no insulino-dependientes) y se está probando su eficacia en la diabetes tipo I, previene la caída del cabello, ejerce propiedades antiparasitarias, antiinflamatorias, estimulantes, tónicas, expectorantes, hepatoprotectoras y laxantes.

Regula los niveles de azúcar en sangre debido a su cantidad de fibra que limita la absorción digestiva de la glucosa. También ayuda a reducir significativamente el colesterol y triglicéridos y en estudios recientes se demostró que puede proteger contra algunos tipos de cánceres.

fenogreco-SALUD

Su nombre científico es el de Trigonella Foenum-graecum, y las podéis encontrar también con el nombre de alholvas. Podemos utilizarla de diversas formas, lo podéis encontrar en cápsulas y también en grano suelto envasado en herbolarios. Aquí os dejo un uso sencillo y cómodo:

En maceración: se deja reposar cierta cantidad de semillas en el agua, en un tarro de cristal, por ejemplo, hasta que se hinchen y formen el mucílago. Veréis que queda un líquido transparente y un poco espeso. Posteriormente se puede consumir tanto el líquido resultante como la propia semilla en tomas repartidas a lo largo del día. Tiene un olor un tanto desagradable. Para paladares delicados y poco espartanos os recomiendo que lo mezcléis con algo aromático como el limón.

Quiénes tengáis tribulus podéis combinarlo sin problema con el fenogreco, puesto que ambos actúan de forma sinérgica siendo un precursor muy eficaz.

REFERENCIAS: