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¿Tratas de comer limpio todo el día?. ¿Te machacas en el gimnasio entre pesas de 5 toneladas y 4 horas de caminadora con inclinación de 45 grados? (sin contar las clases de Zumba y las sesiones de 3000 abdominales).

¡Te sientes feliz por el esfuerzo que haces!. Pero, cuando llega la noche, todo se va al traste: en un momento de cordura te das cuenta que te has dado un atracon con todo lo que encontraste en la nevera.

Es un problema muy común el de no poder controlar los antojos o el hambre de noche, y un nuevo estudio acaba de revelar el verdadero culpable de este saboteo a tus objetivos fitness: tu cerebro.

Investigadores de la Universidad Brigham Young descubrieron que algunas áreas del cerebro no se activan tanto con la comida en las horas nocturnas.

En el estudio publicado este mes en la revista Brain Imaging and Behavior se midió cómo responde el cerebro de la gente ante imágenes de alimentos altos y bajos en calorías en diferentes momentos del día.

Para esto, se monitoreó la actividad cerebral de los sujetos de estudio utilizando imágenes de Resonancia Magnética funcional mientras veían imágenes de comida. Los participantes vieron 360 imágenes durante dos sesiones separadas por una semana, una fue en horas de la mañana y otra en la noche.

Habían imágenes de esa comida sana que sabes que debes comer, como verduras, frutas, pescado, legumbres… y también imágenes de comidas pecaminosas y muy calóricas, como dulces, bollería, helado y comida rápida. Como era de esperarse, los investigadores encontraron mayores respuestas neurales a las imágenes de las comidas calóricas, poco sanas y engordosas (¡pero tan sabrosas!). Pero lo sorprendente fue que esas mismas comidas generaron una menor actividad cuando fueron vistas en horas de la noche.

Esto significa que la comida que comes en la noche no te satisface tanto como cuando la comes en el día. Y es eso lo que te lleva a querer comer más: tu cerebro busca obtener el mismo nivel de satisfacción que en otros momentos del día aumentando la cantidad de comida que comes.

Aunque en este estudio no se investigó la relación directa entre el hecho de que la comida sea menos satisfactoria en la noche, y el hecho de que a mucha gente le cueste un mundo evitar atracones o estar picoteando a esas horas, sí permite entender mejor de dónde viene este comportamiento.

En todo caso, a ti y a mí nos sirve para saber lo que está pasando realmente en esos momentos en que nos da hambre de noche. Así que, la próxima vez que te ocurra, simplemente piensa que es una trampa de tu cerebro, y que da igual lo que comas no te va a satisfacer (y ya sabes que después te vas a arrepentir).

Lo otro que es importante que sepas es que, si esto te ocurre muy seguido, debe ser porque hay algo en tu alimentación que debas mejorar, ya que no es normal estar con hambre a toda hora (y menos en la noche) si has comido bien en tus comidas del día y la cena. Vale más tomar una buena cena y evitar comer de todo horas más tarde, que tratar de cenar “ligero” para luego venir a atracarte con lo que sea que te encuentres en la nevera o la despensa.

Y, por último, recuerda que la calidad y cantidad de tu sueño afecta no sólo tu desempeño físico sino tu metabolismo y tu apetito. Si duermes mal, es seguro que sentirás más antojos durante el día, vas a tender a comer más a toda hora, y te dará más hambre de noche. Así que si actualmente no tienes un buen sueño trata de mejorar ese aspecto y verás como mejoran tus resultados.

Fuente: http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11682-015-9366-8

Etiquetas: Alimentaciónansiedad por comerantojosantojos de nocheatraconescenacomer de nocheEstudios científcosEstudios CientíficosHambrehambre de nocheMetabolismoNutrición

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