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HOY VAMOS A ABORDAR UN TEMA QUE CONSIDERO IMPORTANTE, Y QUE SEGURO QUE TODOS ALGUNA VEZ HABREMOS TENIDO EN NUESTRA MENTE: LA RELACIÓN ENTRE LA OBESIDAD INFANTIL Y LOS PROBLEMAS PARA PERDER PESO (Y LA FACILIDAD PARA ENGORDAR) EN LA EDAD ADULTA: LA HIPERPLASIA ADIPOCITARIA

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EN NUMEROSAS OCASIONES HABREMOS VISTO AL TÍPICO NIÑO GORDITO QUE LLEGA A LA ADOLESCENCIA, Y HACIENDO DEPORTE DA “EL ESTIRÓN” Y LE VEMOS CON SUS ABDOMINALES Y SE CONVIERTE EN EL “NIÑO MONO” DE LAS CHICAS DEL INSTITUTO. Y DE REPENTE… NO SABEMOS CÓMO Y EN TRES AÑOS EL “NIÑO MONO” SE VUELVE OBESO DE REPENTE…

¿QUÉ SON LOS ADIPOCITOS Y CUÁL ES SU FUNCIÓN?

Lo primero para entender los procesos de hipertrofia e hiperplasia adipocitaria, es saber qué son y cuál es la función de los adipocitos: Las células adiposas (o adipocitos), como su propio nombre indica, son las células encargadas de formar el tejido adiposo del cuerpo humano (el 95% de su peso celular está formado por las grasas que han ido absorbiendo). Sin entrar en demasiados detalles, señalaremos que existen dos tipos de adipocitos: los adipocitos blancos (relacionados directamente con la leptina, una hormona de gran importancia para el ser humano de la que hablaremos más adelante) y los adipocitos marrones (cuyo color marrón viene dado por el elevado número de mitocondrias que poseen) y son los que el ser humano utiliza para el proceso de mantener la temperatura. De esta división de los adipocitos se puede extraer la mención que se hace a una “grasa blanca” y una “grasa parda o grasa marrón”, aunque no existen aún estudios de importancia al respecto de esta división lipídica.

adipocito_blanco_adipocito_pardo

La función de los adipocitos es la de almacenar las grasas que ingerimos durante nuestras comidas, cenas, etc… Este almacenamiento, evidentemente, tiene un límite, y a continuación veremos los dos procesos que ocurren, principalmente en los adipocitos blancos, durante el proceso de almacenamiento de dichas grasas.

HIPERTROFIA ADIPOCITARIA

Todo el que esté mínimamente familiarizado con el mundo del deporte habrá adivinado (o al menos intuido) lo que significa esto, pero para aquellos que no lo hayan hecho, vamos a explicar este proceso celular: Cuando ingerimos un alimento, nuestro cuerpo automáticamente lo descompone en los macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas) y los correspondientes micronutrientes (vitaminas y minerales) y los va procesando mediante el proceso de digestión. Pues bien, es durante este proceso que entran en juego los adipocitos, captando las grasas en que ha sido descompuesto dicho alimento. Al tiempo que van absorbiendo estas grasas, los adipocitos van aumentando de tamaño, lo que se conoce como HIPERTROFIA ADIPOCITARIA, pero al igual que ocurre con los músculos, el volumen que puede alcanzar un adiosito tiene un límite. Y… ¿Qué ocurre al llegar a este límite?

HIPERPLASIA ADIPOCITARIA

Cuando un adipocito ha absorbido tantas grasas que ha alcanzado su tamaño máximo, se produce lo que los expertos denominan como HIPERPLASIA ADIPOCITARIA, que no es otra cosas que la CREACIÓN DE NUEVOS ADIPOCITOS, es decir, se produce un AUMENTO del número de células encargadas de almacenar grasas (lo que va a suponer la posibilidad más que segura, de aumentar la grasa corporal y el peso).

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EVITAR LA HIPERPLASIA ADIPOCITARIA, EN ESPECIAL EN LA NIÑEZ?

Para ejemplificar la importancia de este proceso en la niñez (y su influencia en la etapa adulta) vamos a suponer el siguiente ejemplo (LOS DATOS NUMÉRICOS SON INVENTADOS): Imaginemos a un niño que en su organismo posee 500.000 adipocitos blancos capaces de almacenar cada uno 0’5 gramos de grasas. Por las circunstancias que sean, este niño no sigue una alimentación equilibrada, y llega un momento que esos 500.000 adipocitos llegan a su límite de almacenamiento de grasas, y crean 82.000 adipocitos nuevos para poder hacer frente a esa “demanda de espacio”. El organismo dispone ahora de más espacio para seguir almacenando grasas.

Sin embargo, estamos ante un niño que tiene una actividad más bien sedentaria, por lo que los 500.000 adipocitos iniciales no eliminan la grasa almacenada y los 82.000 nuevos adipocitos van a comenzar a almacenar la grasa que continúe ingiriendo el niño, por lo que, si se vuelve a llegar al límite, las células encargadas de almacenar las grasas, continuarían aumentando.

En resumen, evitar la hiperplasia adipocitaria en la niñez es importante porque evitamos el aumento del número de células capaces de almacenar grasas y que más adelante serán las causantes de que ya en la etapa adulta nos cueste tanto bajar de peso y tendamos a engordar con facilidad.

¿QUÉ LE OCURRE A UN ADULTO QUE DE NIÑO HAYA SIDO OBESO?

Un adulto que en la niñez haya sido obeso, tenderá a ganar peso con facilidad, debido al elevado número de células encargadas de almacenar grasa que tendrá su organismo. Sin embargo, como muchas veces hemos señalado, si aprendemos a alimentarnos bien y mantenemos una actividad física activa, podemos mitigar los efectos de la hiperplasia adipocitaria.

En nuestro ejemplo, el niño ha alcanzado la edad adulta con un total de 750.000 adipocitos en su organismo, capaces evidentemente de acumular más grasas que los originales 500.000. Lo importante es señalar que estas células NO se destruyen, pero si podemos vaciar su reserva de grasa y, por consiguiente su tamaño, lo que conlleva una disminución del volumen de la persona. El problema viene cuando una vez reducido el volumen de grasa, esa persona vuelve a comer igual que lo hacía antes: las reservas de grasa vuelven a aumentar y estamos de nuevo ante el riesgo de la creación de nuevas adipocitos.

¿CÓMO ENFRENTAR EL PROBLEMA DESDE LA NIÑEZ?

Para evitar este proceso y los problemas derivados de él en nuestra etapa adulta, debemos procurar que nuestros hijos tengan una alimentación lo más equilibrada posible, evitando la bollería industrial, los dulces y todos los alimentos procesados que lo único que van a hacer es llenar sus reservas de grasas y conducirlos a una más que posible obesidad infantil, además de promover hábitos saludables como la práctica de ejercicio físico de forma regular. ¡¡¡OJO!!! Con esto no quiero decir que les prohibamos el consumo de estos productos, pero por ejemplo, en lugar de darle a nuestro hijo un sandwich de nocilla y una bolsa de chucherías con un zumo, podemos darle medio sandwich, una pieza de fruta y una botella de agua. Como veis, la composición de ambas opciones es muy distinta.

PROBLEMAS AÑADIDOS

No los hemos mencionado, pero al problema de la obesidad infantil hay que añadirle las posibilidades de que esa persona, de adulta, desarrolle enfermedades cardiovasculares, diabetes, etc…

BIBLIOGRAFÍA

  • http://laurafitness.es/diferencia-entre-hiperplasia
  • http://domopersonal.com/recimiento-e-hiperplasia-del-tejido-adiposo/
  • http://www.vitonica.com/prevencion/debemos-evitar-la-hiperplasia-adipocitaria-sobre-todo-en-la-ninez

MIGUEL GÓMEZ

Etiquetas: HiperplasiaNutriciónObesidadPerder pesoSalud
Miguel Gómez

Autor Miguel Gómez

Militar. Ex entrenador de fútbol de categorías inferiores. Entrenador personal y asesor nutricionista.

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