Hormona del crecimiento y EPO: Profundizando en las sustancias prohibidas. (Parte 2)

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En el artículo anterior hablamos de los esteroides anabólicos, hoy hablaremos de la GH y del EPO (esperamos que esta información os resulte útil para poder diferenciar cada sustancia).

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La hormona del crecimiento (GH o Somatotropina).

Es desarrollada a lo largo de toda la vida por el ser humano y su deficiencia produce enanismo, así como su exceso, gigantismo o acromegalia. Es una hormona producida por la glándula pituitaria que tiene como efecto fundamental el aumento del tamaño de las células y la estimulación de la división celular (mitosis), aumentando la síntesis de proteínas, y promoviendo el desarrollo de la masa muscular. Esta hormona se libera al torrente de la circulación sanguínea y en su liberación pueden influir factores como el ejercicio físico, el estrés o la hipoglucemia.

Esta hormona intensifica el transporte de aminoácidos hasta el interior de la célula, induciendo la liberación de ácidos grasos del tejido adiposo y, en consecuencia, aumentando su concentración en los líquidos corporales. Este efecto, junto con los anabólicos proteicos, produce un aumento de la masa grasa, aumentando el volumen corporal. Otro efecto a destacar es la aceleración en la formación y consolidación del callo óseo tras las fracturas y la estimulación de la cicatrización después de sufrir lesiones musculo-esqueléticas. También facilita la elevación de la glucosa sanguínea y en ocasiones es indicada para casos de estrés o de ulceras. Hasta 1985, esta hormona era extraída de la pituitaria de los cadáveres, siendo posteriormente elaborada mediante ingeniería genética, aunque con un elevado coste económico. Está prohibida y considerada como dopaje en el deporte.

La eritropoyetina (EPO).

La EPO es una hormona producida principalmente por el riñón de forma natural (y en menor proporción: -10 % por el hígado, el cerebro y el útero), que actualmente puede clonarse genéticamente. Estimula a las células madre de la médula ósea para que aumenten la formación de glóbulos rojos, y con ello se aumenta la resistencia al ejercicio físico en actividades aeróbicas, al aumentar la capacidad de transporte de oxígeno en la sangre. Este fenómeno fue observado desde finales del siglo XIX con personas con mal de altura, considerándose que una falta de oxígeno brusca podría promover la creación de una sustancia química, más tarde llamada eritropoyetina, que provocaba el aumento sustancial de los glóbulos rojos.

La EPO se ha indicado medicamente en casos de anemia producida por insuficiencia renal terminal, por la artritis reumatoide, por la falta de producción o desarrollo insuficiente de células rojas, o por los efectos adversos inducidos por la quimioterapia o por la administración de algunos productos en el tratamiento del SIDA. En el tratamiento de la anemia crónica tiene importantes beneficios para el paciente, reduce por ejemplo el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas, disminuye el riesgo de rechazos (facilitando un trasplante), reduce la sobrecarga de hierro y sus complicaciones, disminuye la tendencia al sangrado, mejora la libido, o aumenta la tolerancia al ejercicio. Otros usos clínicos donde ha mostrado eficacia son en el tratamiento de la perdida crónica de sangre, la pérdida de masa ósea, en casos de toxicidad por aluminio, en las hemoglobinopatías que puede provocar problemas de infecciones o discapacidad, en el déficit de folato (un tipo de vitamina B), en la descomposición de los glóbulos rojos, o en la malnutrición. Su administración más eficaz es subcutánea y los hematíes que produce tienen una vida media de permanencia en el cuerpo de tres o cuatro meses después de haberla retirado, de ahí la importancia de una retirada progresiva y controlada para evitar la destrucción selectiva de sus glóbulos rojos, en concreto los hematíes más jóvenes.

Se ha empleado en el deporte sobre todo para aumentar la capacidad de resistencia aeróbica en ejercicios prolongados, pudiendo además reducir el esfuerzo fisiológico durante el ejercicio y favoreciendo la recuperación tras el entrenamiento. Así, se ha mostrado eficaz para aumentar la concentración de hemoglobina, el consumo máximo de oxígeno y para aumentar la capacidad de trabajo físico, aunque no está exenta de riesgos y efectos indeseables. Estos efectos hacen que sea una sustancia empleada con mayor frecuencia por personas que practican deportes y/o ejercicios de resistencia, como el ciclismo o la carrera, aunque también se usa de forma combinada por las personas interesadas en su desarrollo muscular ya que permite que los músculos dispongan de más oxígeno para rendir mejor durante el ejercicio y porque ayuda a reducir la inflamación que a veces se produce por los entrenamientos excesivos.

Principales efectos biológicos (EAA, GH, EPO)

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Tabla de efectos biológicos (EAA, GH, EPO)

Otros agentes anabólicos no esteroideos (anfetaminas, cocaína y cafeína).

El uso de estos agentes está enfocado básicamente a reducir la fatiga durante los eventos competitivos y en las sesiones de entrenamiento.

Son ingeridos en dosis bajas (5-15 mg de anfetamina) para mejorar la concentración y en dosis elevadas (80-150 mg) para incrementar la agresión, algunos atletas las usan como supresores del apetito para el control de peso. La cocaína es usada menos frecuentemente debido a su corta duración de acción.

Los efectos adversos:

  • Intranquilidad, mareos, temblores, irritabilidad, confusión, paranoia, alucinaciones, taquicardia, arritmia, alteraciones de la presión sanguínea…
  • Efectos gastrointestinales: náuseas, vómito, dolor abdominal y disminución del apetito.
  • La suspensión brusca de estos medicamentos puede producir síntomas depresivos. La cocaína puede provocar crisis convulsivas y muerte súbita.

La cafeína

También ha sido usada para reducir la fatiga y prolongar el rendimiento físico. Pero este producto merece un aparte debido a su aceptación en la sociedad de hoy en día. El Comité Olímpico Internacional ha puesto límites en su ingestión basándose en concentraciones en orina de 12 a 15 µg /mL. Un atleta tendría que ingerir aproximadamente de 6 a 8 tazas de café durante las 2 a 3 horas antes de la prueba de orina para alcanzar estas concentraciones. Si quieres saber como utilizar la cafeína como pre-entrenamiento mira este artículo –>  La cafeína en el pre-entrenamiento

Los efectos adversos:

  • Intranquilidad, nerviosismo, insomnio, arritmias

En otro artículo hablaré sobre la insulina inyectada  (usada como agente anábolico en personas no diabéticas) y los diuréticos.

BIBLIOGRAFÍA

  • Guía de esteroides
  • Uso de anabólicos en atletas adolescentes.pdf
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