La importancia del hábito postural para el cuidado de la espalda.

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Poseer un buen conocimiento anatómico, fisiológico y reflexológico de la espalda ayuda a su entendimiento y su posterior corrección tras la elección adecuada de una serie de ejercicios, ya sean activos o pasivos, en base a la necesidad de la persona.

La espalda es la armadura de protección de la médula espinal y de la columna vertebral, la cual se somete a todas las incidencias de nuestros hábitos posturales, asintiendo al conocido dolor de espalda en forma de molestia, tensión muscular que conlleva a una tensión emocional y viceversa, procesos degenerativos, articulares, nerviosos, etc. Se trata de una musculatura diseñada para mantenernos equilibrados y lineados.

Anatómicamente, la espalda o región dorsolumbar abarca todas las áreas dispuestas por detrás de la columna dorsal. Limita por arriba con la zona cervical y por abajo con la zona sacra. En su conjunto, describe una breve curva de convexidad posterior. Nos da en la línea media un relieve vertical, en cuyo fondo aparecen las apófisis espinosas de las vértebras.

La columna vertebral presenta una serie de curvaturas anteroposteriores normales como son Lordosis cervical, Cifosis dorsal, Lordosis lumbar y Cifosis sacro-coxígea. Aunque puede ocurrir que presente un estado patológico modificando cualquiera de esas curvaturas que por tanto, el cuerpo va a compensar el equilibrio modificando las demás curvaturas e incrementando la curvatura afectada, la tensión, el dolor y modificando nuestra biomecánica postural que, conllevan a otras molestias y otras lesiones.

A continuación se observa, en la fotografía adjunta, las diferencias de una columna vertebral sana y una columna vertebral patológica.

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Columna vertebral normal y patológica.

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Diferentes desviaciones de la columna.

Existen ejemplos de posibles desequilibrios posturales (forma de dormir, de caminar, móvil, trabajo, entre otras causas…) que si no tomamos consciencia pueden ser buenos o malos para nuestro cuerpo. En la foto anterior se ve, claramente, como el uso del móvil afecta al cuerpo.

No es lo mismo optar por la primera postura en la cuál, el cuerpo está predispuesto a dejarse ver, afrontar el día y mantener las relaciones personales que optar por la última postura que da lo contrario a lo citado anteriormente. Y esto, ¿tiene relación con las posibles lesiones y en no rendir lo suficiente en los entrenamientos? Sí. El mundo digital ha aumentado y traído ventajas y facilidades (lo tenemos claro) pero también, ha traído consecuencias; por lo que tener una actitud positiva y una mentalidad abierta a los cambios que estamos sometidos asumiendo y adquiriendo consciencia para prevenir “ES LO IDEAL”.

A nivel de entrenamiento para fortalecer dicha zona están las distintas actividades como:

  1. Abdominales hipopresivos. Ejercicio diseñado para entrenar respiración, abdomen y suelo pélvico; tres zonas importantes para prevenir y aliviar dolores de espalda y mantener una espalda sana.
  2. Entrenamiento funcional con Fitball y Bosu. Ideal para el equilibrio propioceptivo trabajando todos los factores del entrenamiento (Fuerza, Resistencia, Velocidad) para ganar en salud.
  3. Pilates y Yoga. Actividades de reajuste mediante las posturas y el acompañamiento de la respiración.

En muchas ocasiones nos creemos que tenemos que hacer grandes cambios para conseguir mejor salud, lo que es TOTALMENTE ERRÓNEO. La gran medida para disponer, optar y obtener una prevención de cualquier lesión es estar plenamente consciente en la ejecución de cada ejercicio del entrenamiento que se realice en el momento; a esto se le conoce como Mindfulness.

“Sólo los pequeños cambios van a dar la gloria”.

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