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Leches vegetales: Todo tipo de recetas caseras y económicas. Parte II

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En el anterior artículo (Todo lo que debes saber sobre leches vegetales) os hablé de la leche de soja y de los problemas que puede causar a largo plazo si se consume de forma habitual.

RECETAS-LECHES-VEGETALES

En este nuevo artículo os damos la solución, que radica en hacerlas nosotros mismos y no depender de nadie para abastecernos de una rica, sana y económica leche vegetal.

¿Pero cómo hacemos esto para que nos resulte altamente rentable, no nos quite demasiado tiempo y no sea muy engorroso de hacer? Antes que nada, os aconsejo que os aprovisionéis de dos o tres botellas de plástico gruesas que podréis encontrar en cualquier bazar “todo a cien”. Vamos, las botellas de cocina de los chinos. Eso sí, lavadlas muy bien antes de usar.

Leche vegetal de cereales:

En esta lista podemos englobar tanto a la leche de arroz integral, leche de avena, leche de quinua, leche de mijo…

Para la leche de arroz como la de mijo y quinua, con 100grs de producto tenemos para aproximadamente un litro bastante de espeso. Luego se deberá diluir con más agua hasta alcanzar la consistencia que queramos.

Es tan sencillo como hervir el cereal, pasar por la batidora con un poco de agua que añadiremos poco a poco y colar con el típico colador de toda la vida. Te recomiendo que lo hagas un par de veces para quitar los “posos” tanto como puedas.

Podemos también añadir cáscara de limón, canela en rama o en polvo, esencias varias, cacao, vainilla… ¡para gustos, los colores!

En el caso de la leche de avena podemos hacerlo en crudo sin problemas, aunque se deberá dejar en remojo un rato antes para exprimirla después al máximo. Con cincuenta gramos de avena es más que suficiente para extraer un litro de leche de avena natural cien por cien.

No olvidéis que el agua que utilicéis siempre debe estar templada al menos. Si es caliente mejor, por razones obvias. Así todo soltará “más sustancia”.

leches_vegetales caseras

Podéis aprovechar para hacer leche vegetal cuando esteis cocinando el arroz integral, la quinua o el mijo para varios diás y más tarde apartar un poco para hacer esta leche. Así aprovecháis bien el gasto de la luz, no ensuciáis tantas veces la cocina y no os da tanta pereza hacerla.

Es normal que las leches vegetales caseras precipiten; es decir, que pasado un buen rato comiencen a decantarse. Esto es debido a que no llevan ni carragenanos, ni goma xantana, ni conservantes de ningún tipo. Volverán a estar perfectamente si agitas la botella. La naturaleza no ha hecho las cosas naturales homogéneas ni tan bonitas como las que encontramos en los bricks; vete olvidando de lo que conoces hasta ahora, pues no es más que un sucedáneo de lo que naturalmente es.

Leche vegetal de frutos secos:

Aquí recogemos la leche de almendras, leche de coco, leche de cacahuete (de maní…) leche de sésamo, leche de avellanas, leche de pistachos... Se puede hacer leche con todos los frutos secos que conozcas.

Es tan fácil como poner un par de puñados en la batidora con un vaso de agua y batir hasta que esté disuelto. Más tarde añade más agua poco a poco (no la heches toda de golpe, que armarás un desastre en la cocina, te lo digo por experiencia).

Más tarde cuelas un par de veces y disuelves el resultado hasta que esté de consistencia a tu gusto.

Para la leche de coco, compra el pack especial para repostería que viene rallado y crudo. Cuesta alrededor de los dos euros el más caro y con dos cucharadas soperas tienes para más de un litro. Más rápido, rico, sano y económico imposible.

La leche de almendras sale un poco más cara, así que puedes hacer leche de cacahuete que está igualmente buena. Si puedes conseguirlos crudos y pelados, mejor. Si no, puedes comprarlos en su vaina y tostados también te dará un buen resultado y sale a un precio ridículo.

Para los niños en fase de crecimiento es muy apropiada la leche de sésamo. Contiene cantidades ingentes de calcio y está deliciosa.

Leche de frutos secos express:

Si te has quedado sin leche vegetal en el peor momento, puedes recurrir a la mantequilla de cacahuete o al tahini (mantequilla de sésamo). Con una cucharada sopera disuelta en agua sales del aprieto en menos de dos minutos.

Cuidado con la mantequilla de almendras o también llamada almendrina: sólo lleva un 20% de almendras; el resto sólo azúcar y conservantes. Mira los ingredientes de las mantequillas vegetales con mil ojos, porque la mayoría son una estafa.

Puedes endulzar tus leches vegetales con un dátil triturado. Es la mejor opción que he encontrado y sobre todo sin recurrir a ningún tipo de edulcorante. La hoja de stevia es una forma segura igualmente. Échala en tu trituradora y endulzará lo justo.

¿Y qué hago con “los restos”?

Después de colar un par de veces o tres tus leches, te va a resultar una pulpa. A mi me da mucha pena tirarla, porque aunque salga barato sigue siendo comida y lo considero “un poco desperdicio”.

Tan fácil como aprovechar la fibra del arroz, almendras o de lo que hayas hecho para hacer un bizcocho fitness.

Le añades unas cuantas claras, lo endulzas al gusto, canela, cacao puro desgrasado y levadura y tendrás en poco rato dos recetas por una.

También puedes secar los restos de frutos secos en el horno y extraerás una harina perfecta para futuras recetas fitness. Pero si lo haces en el acto, te ahorras este paso y la luz del horno.

Probad creando vuestras propias leches con esencias. Yo hace poco descubrí la leche de arroz mezclada con la de coco y ha resultado un acierto en toda regla. ¡La cocina puede ser tu fuente de creatividad sin que te lo propongas!

Como podéis comprobar es muy económico, sano, natural, beneficioso, apto para toda la familia y para todos los bolsillos.

Que no os engañen: están tratando de haceros pensar que “lo vegetal” es algo caro y sólo apto para los bolsillos más holgados. No caigáis en su juego y poneros a vosotros mismos a prueba; ¡ya veréis como resulta toda una experiencia!