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Cada vez son más las personas con algún tipo de intolerancia alimentaria. La intolerancia a la lactosa de las leches es la que se lleva la palma seguida muy de cerca por la intolerancia al gluten.

Leches vegetales

En el mercado podemos encontrar para sustituir las leches animales, una bebida de soja categorizada en leches vegetales a un precio bastante asequible, pero no es oro todo lo que reluce.

El consumo de soja que se recomienda es la soja fermentada (misos, etc…) y la soja en forma de brotes, muy útiles para aumentar nuestra cantidad proteica de nuestra ensalada.

Están saliendo a la luz estudios muy importantes que desaconsejan el uso continuado de la leche de soja. Más de 300 ml diarios podrían traer consecuencias a largo plazo.

Un consumo ocasional no crea ningún tipo de problemas; pero para un deportista con altas demandas calóricas y proteicas es algo totalmente desaconsejable. Lo relacionan con un aumento de la probabilidad de cáncer de mama en mujeres, disfunción tiroidea así como falta de testosterona en hombres. Podéis leerlos en la “American Heart Association” así como en “Journal of the National Cancer Institute”, “Weill Cornel Medical College” y un largo etcétera.

La soja que se utiliza para realizar las bebidas vegetales, en su gran mayoría son transgénicas, con lo cual a la larga cola de efectos secundarios sumamos el de los pesticidas. Toda una maravilla.

Yo misma he quedado asombrada al descubrir estos hechos; he estado consumiéndola en bastante cantidad durante muchos años, por aquello de que contiene muchas proteínas vegetales y como alternativa barata a la leche de vaca. ¡Yo he sido una defensora acérrima de la leche de soja! Pero rectificar es de sabios. Si algo va a beneficiarte en tu salud y en tu físico, nunca está de más realizar un cambio.

La disyuntiva se presenta cuando vamos al supermercado y vemos los altos no; los altísimos precios de las “saludables” leches vegetales disponibles.

Curiosamente las leches de soja de “marca” llevan los mismos ingredientes que las de “marca blanca” de supermercado (azúcares, frutosa, carragenanos que son una mezcla de varios polisacáridos, o conservantes…) Así que si tomas leche de soja porque no te queda otra y no puedes pagar otra alternativa; no seas iluso y no compres marcas caras pensando que van a ser mejores porque van a ser igual de malas.

Consternada me quedé cuando vi el precio de la leche de quinoa, de almendras o avellanas, por citar algunas. ¿No creéis que en los tiempos que corren pagar más de tres euros por un litro es casi un insulto para el consumidor?

La alternativa más barata (barata dentro de lo impagable e insostenible…) es la leche de avena. Pero por desgracia, para los intolerantes a la lactosa también lo son en un alto porcentaje al gluten, con lo cual la ruina es doble.

No olvidemos que nosotros que entrenamos fuerte, consumimos muchas calorías, y no vamos a tomarnos “un vasito” de leche como haría cualquier persona. Por supuesto, a una persona normal y corriente le duraría el litro 3 o 4 días, pero a nosotros no nos dura abierto ni 24 horas.

En época de volumen, yo por ejemplo, que soy mujer y no tengo una masa muscular importante, puedo llegar tranquilamente a las 3000 calorías diarias. Ya no quiero ni pensar lo que consume un hombre. A ese precio, imposible beberte un litro diario.

¿Entonces, qué hacer para no declararnos en bancarrota?

Os propongo que las hagáis vosotros mismos. No se tarda ni 5 minutos y su precio es mucho menor.

Su sabor tanto como su textura no van a ser igual que las de “brick”, pero son igualmente exquisitas. Además, si os fijáis bien en las de “brick” llevan azúcar y conservantes. (Vaya tela, encima que te arruinan llevan porquería para caer malo igual que las otras…) Si las haces tú mismo te aseguras que no te den gato por liebre.

Como podéis comprobar, ese precio tan desorbitado es debido a cuestiones de intereses. (Como casi todo en esta vida…)

“Buscad alternativas que os salgan rentables, pero sobre todo que os llenen de salud. Vuestro cuerpo y vuestra estética responderán de forma positiva”.

Etiquetas: AlimentaciónDisfunción tiroideaintolerancias alimentariaslactosaleches vegetalesProteína vegetalSojaTransgénicosVeganosVegetarianos
Rebeca Crucera

Autor Rebeca Crucera

Pacense. Apasionada de la nutrición natural y del fitness. Ex-vegana y conocedora de regímenes nutricionales alternativos. Practicante de macrobiótica mediterránea. Conozco la medicina tradicional, parte de medicina china, ayurvédica y natural.

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