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En esta serie de artículos os contaré en primera persona en qué consiste y cómo se rehabilita una rotura parcial del tendón supraespinoso.

En el anterior artículo “Sobreviviendo al supraespinoso, os hablé sobre las lesiones más frecuentes que se pueden producir en la articulación del hombro, su diagnóstico y los tratamientos posibles. En esta serie de artículos os iré relatando las etapas por las que pasaréis si, por desgracia, llegáis a sufrir una rotura (en mi caso parcial) del tendón supraespinoso.

FASE 1: DIAGNÓSTICO Y OPERACIÓN

Cuando uno presiente que está o pudiera estar lesionado, lo primero de todo es realizarse las pruebas necesarias para determinar el alcance o gravedad de la lesión. En mi caso, tuve la mala suerte de que el traumatólogo que me trató en un principio, era demasiado conservador: no me hizo demasiadas pruebas, me diagnosticó el problema como “tendinitis con calcificaciones en el supraespinoso” y el tratamiento que me prescribió fue basado en ultrasonidos, microondas y láser.

Además, por mi cuenta, estuve recibiendo sesiones de osteopatía. En conjunto, sí es cierto que recupere mínimamente una pequeña porción de recorrido articular, pero en el momento que realizaba cualquier actividad física que implicara los hombros, movimientos por encima de la cabeza, levantar objetos pesados o movimientos que implicaran el gesto de rotar de forma externa el brazo, el dolor se hacía bastante persistente. Además, y debido a mi trabajo, esto suponía un inconveniente bastante importante.

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Estos tratamientos cabe decir que los comencé a mediados del mes de agosto, y, hacia finales de noviembre, me prescribieron varias sesiones de ondas de choque (terapia por cierto bastante dolorosa). A mediados de enero y cansado ya de no avanzar en la recuperación, decidí cambiar de especialista y acudí a la Clínica Cemtro (lástima no haber acudido ahí en un primer momento…) Cuando le comenté al traumatólogo mi problema y le enseñé las dos pruebas que me habían hecho (una radiografía y una ecografía), directamente me dijo que probablemente tuviera una tendón roto. A pesar de eso, me mandó hacer una artrografía para confirmarlo.

Con las nuevas pruebas, acudí a la cita y no sólo me pudieron confirmar la rotura parcial del supraespinoso, sino que además, se observaba una pequeña rotura parcial en la cabeza larga del bíceps. En definitiva, la única solución pasaba por el quirófano.

En el siguiente vídeo explicativo podéis ver una artroscopia de hombro para reparar una rotura de supraespinoso.

FASE 2: PRIMERAS 4 A 6 SEMANAS

Una vez realizada la artroscopia para reparar la articulación dañada, la primera fase de la rehabilitación os ocupará aproximadamente unas 4 a 6 semanas. En ella, llevaréis el brazo en cabestrillo para inmovilizar por completo la articulación del hombro y que empiecen a cicatrizar los puntos (tanto los internos como los externos). Es muy importante en esta primera fase de rehabilitación que no hagáis NINGÚN TIPO DE MOVILIZACIÓN ACTIVA de la zona.

En mi caso, entre la quinta y la sexta semana (no recuerdo exactamente), y tras pasar las revisiones oportunas, comencé a recibir tratamiento rehabilitador.

FASES 3 Y 4: EL COMIENZO DE LA REHABILITACIÓN ASISTIDA Y LOS PRIMEROS EJERCICIOS

Una vez que los puntos externos se cayeron, que comencé a realizar movilización pasiva no forzada y que el traumatología dio el visto bueno, la siguiente fase en la rehabilitación era acudir a un centro de fisioterapia. En mi caso, la rehabilitación la estoy realizando en el centro Fisiomadrid.

Comenzaréis esta rehabilitación recibiendo un tratamiento combinado de rehabilitación consistente en electroterapia, fisioterapia (masajes y movilización de la articulación hasta recuperar el mayor rango de movimiento posible), láser y alguna sesión de magnetoterapia. Además, es recomendable que durante las primeras 3-4 semanas del tratamiento, al llegar a casa os apliquéis hielo en la articulación. Evidentemente, la actividad física esta totalmente contraindicada todavía.

Esta fase puede variar en su duración, pero lo normal es que os ocupe de 8 a 12 semanas.

La cuarta fase, que se solapará con el tratamiento rehabilitador, no dará comienzo antes de la semana 6 (recordad que las fechas son siempre aproximadas y que todo dependerá de vuestros fisios) desde que comenzarais la rehabilitación. En ella, podréis ir realizando los primeros ejercicios en estático, orientados a ir adquiriendo cierta estabilidad en la articulación. En mi caso, el primer ejercicios que pude realizar fue el siguiente: De pie, con el codo doblado a 90 grados y el húmero apoyado en el marco de una puerta, realizaba fuerza empujando hacia atrás. Repetía ese ejercicio con las variantes de empujar hacia delante con la mano y realizar los gestos de rotación interna y externa, siempre con el marco de la puerta como punto fijo de resistencia.

En el siguiente artículo os contaré el comienzo de los primeros ejercicios dinámicos y la rutina que me establecí de entrenamiento, partiendo desde cero (como si nunca hubiera entrenado) para ir ganando fuerza en la articulación.

Recordad que la rehabilitación de esta lesión, por su situación anatómica y su importancia, es una recuperación sumamente lenta y en la que deberéis tener muchísima paciencia, ya que una mala recuperación os puede traer secuelas de por vida. Yo me operé el 15 de Abril y comencé a finales de Julio, a realizar los primeros ejercicios de ganancia de fuerza en máquinas.

Por Miguel Gómez

Etiquetas: ArticulacionesFracturashombrosLesionesRecuperaciónrehabilitaciónSaludSalud articularSupraespinoso
Miguel Gómez

Autor Miguel Gómez

Militar. Ex entrenador de fútbol de categorías inferiores. Entrenador personal y asesor nutricionista.

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