Prostituyendo nuestra salud: Medios de comunicación y redes sociales

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En los últimos meses, he podido ver un alarmante crecimiento de noticias y artículos (tanto en prensa escrita como en televisión o redes sociales) en los que se da publicidad a informaciones y aseveraciones realmente preocupantes. Y lo peor de todo no es la falta de ética de los medios de comunicación que sirven de transmisores de la (des)información contenida en dichos artículos. Lo realmente preocupante es que mucha de esta información está avalada o directamente difundida por profesionales del sector sanitario.

Más que una ley escrita es una guía moral de actuación

Médicos y sector sanitario: Código deontológico y juramento hipocrático

Si buscamos qué es el juramento hipocrático que realizan los graduados en medicina nos encontramos con que se le define como un “código de carácter ético que orienta el médico en la práctica de su oficio”. Es decir, que si bien no es una ley escrita como tal, sí que apela a la ética y el buen hacer de los médicos en el ejercicio de sus funciones. Pero, ¿qué ocurre cuando las prácticas de estos médicos o doctores atentan contra dicha ética y moral? Pues bien, al parecer, para que las autoridades sanitarias tomen cartas en el asunto, debe mediar la muerte de personas, ya que de otra forma es muy difícil (por no decir imposible) que dichas autoridades actúen.

Para ver un ejemplo de esto que digo, debemos girar la vista hacia nuestra vecina Francia, donde el Colegio de Médicos terminó por expulsar al (por desgracia) famoso Dr. Pierre Dukan (sí, el del famoso Método Dukan), aunque él, viéndose venir el desenlace, optó por abandonar dicho órgano antes de tener que enfrentarse al escarnio público que hubiera supuesto un “juicio popular” por su sanción. Sin embargo, en muchos otros países es muy difícil que estas actuaciones se den debido, en parte, a los intereses comerciales que terminan por pudrir y corromper todo tipo de organismos (y que en España no se salvan).

Los organismos de regulación están "envenenados" por el marketing

Actuación de ciertos organismos en España

Para ver hasta que punto la situación en España es grave, bastan dos simples (pero dantescos) ejemplos:

  • Por un lado, la SEDCA (Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación) avala con su sello el famoso Bollycao basándose en dos afirmaciones (que aunque pudieran ser ciertas, no enmendar el garrafal error de avalar un producto ultraprocesado): Por un lado nos dicen que lleva un 50% de hierro y por otro que contiene un 20% de leche. Al parecer, estos son dos argumentos suficientemente válidos como para avalar un producto ultraprocesado que contribuye (no que causa, que contribuye) a incrementar los índices de obesidad infantil, de diabetes tipo II en niños y adolescentes, que no aporta nada a nivel nutritivo, que participa en el aumento del colesterol… Pero oye, que tiene un 50% de hierro y un 20% de leche…
  • Y por otro lado, la Sociedad Española de Pediatría. ¡¡¡OJO!!!: Sociedad. Española. Pediatría. Supuestamente, esta sociedad es la encargada por velar, de alguna forma, por la salud de los más pequeños y debería defender un buen modelo de alimentación, ¿no?. Pues bien, con un par bien puesto, avalan el consumo de las galletas Dinosaurus (sí, esas que contienen un 20% de azúcar).  Y lo mejor de todo es que cuando les preguntas a través de las redes sociales en qué cojones se basan para realizar esas “recomendaciones nutricionales” (¿?), ni siquiera se dignan a contestarte.

Las autoridades sanitarias españolas: un ejemplo de inmovilismo

Actuación de las autoridades sanitarias

Como ya hemos dicho, la actuación de las autoridades sanitarias es, cuanto menos, de inmovilizo y pasotismo. Eso sí, lanzan sus campañas para promover hábitos de vida saludables, para concienciar a la población que es necesario y beneficioso realizar deporte pero ni por asomos frenan o regulan de alguna manera la publicidad y la oferta de todo este tipo de ¿alimentos?. Y luego se llevan las manos a la cabeza porque los índices de sobrepeso y obesidad infantil se han disparado en los últimos años, porque los casos de diabetes infantil tipo II han tenido un crecimiento exponencial llegando a unos niveles alarmantes

¿Cómo quieren que disminuyan estos índices si están de brazos cruzados y prefieren llenarse los bolsillos con todos los estudios que desmienten que el azúcar cause obesidad o que la coca cola sea mala (estudios financiados por las propias empresas fabricantes de los mismos)? ¿Acaso alguien creía que estas empresas iban a promocionar un estudio que arrojara resultados negativos sobre sus productos?

El Código PAOS pretendía regular la publicidad que reciben los más pequeños

Otro ejemplo en España sería el llamado Código PAOS, una iniciativa que si bien tuvo un origen cuya idea principal era la de regular la publicidad orientada a menores no parece que, a tenor de los resultados, haya surtido demasiado efecto. Sin embargo, uno de los problemas que puede presentar este código de regulación, es que la participación el él es voluntaria, por lo que aquellas empresas que no se adhieran al mismo no estarían obligadas a su cumplimiento.

Medios de comunicación y redes sociales: una combinación más que peligrosa

Sin duda, si hay una combinación que pueda resultar peligrosa para nosotros es, sin ninguna duda, los medios de comunicación y las redes sociales. Por desgracia, son dos ámbitos en los que la información es muy abundante, pero también los son los malos (y falsos) profesionales al igual que los mitos, engaños y fraudes. No es de extrañar pues, noticias como que “toda la fruta engorda porque tiene azúcar”, “comer heces fecales de personas delgadas puede hacerte bien”, “adelgazar bebiendo vino: los científicos te enseñan cómo” o cualquier disparate similar pero que los medios de comunicación ni siquiera se cuestionan a pesar de la gravedad de alguna que otra noticia (ver la imagen siguiente).

En ocasiones, algunos doctores deberían terminar con sus huesos en la cárcel

Otro caso muy recurrente en las redes sociales es el de “nutricionistas” y “entrenadores personales” (nótense las comillas) que pecan de reduccionismo y lo único que consiguen crear es un alarmismo social que no deriva en nada bueno. Como ejemplo, una “nutricionista” en Twitter comparaba hace poco las grasa saturada de productos como la nutella, los donuts o los doritos con la grasa saturada de alimentos como los aguacates, el jamón serrano o los cacahuetes. Sí, es grasa saturada, pero por el amor de dios… No es lo mismo que la fuente de grasa sea un alimento que una mierda ultraprocesada.

Muchos supuestos profesionales sólo buscan likes y retweets

Como veis, este es el nivel de muchos “profesionales” en España. Reducir la calidad de un alimento a que tenga grasa saturada sin pararse a pensar ni en la cantidad de grasa saturada que posee ni en el tipo de fuente de grasa que es, porque ya sabemos todos que es igual de malo consumir un aguacate que un donut…

Reflexiones finales

Sin ánimo de ser políticamente correcto o incorrecto, sí me gustaría decir que como profesional que me considero estoy hasta los mismísimos cojones de ver día tras día artículos y afirmaciones tan graves como las mostradas en este post. Ser nutricionista, dietista o entrenador personal no es un juego. Trabajamos con la salud de las personas y, en ocasiones, cuando acuden a nosotros vienen con muchos problemas a cuestas y con mayor o menor grado de desesperación por revertir su estilo de vida y sus hábitos de alimentación.

Sé que los “profesionales” aquí retratados no van a llegar a leer este post, pero por si acaso lo hicieran, sólo les pido que dejen de desinformar, que dejen de crear alarmas sociales y de hacer aseveraciones tan tremendamente estúpidas como que “toda la fruta engorda porque tiene azúcar” o comparando donuts y nutella con aguacates y jamón serrano. ¡¡¡BASTA YA!!! Y podría seguir líneas y líneas con mis reflexiones, pero todo giraría en torno a lo mismo: la búsqueda de ganar 10 likes más, de que los tweets estúpidos obtengan 20 retweets más, ganar 10€ y que nos importe una mierda la salud de las personas, porque como no pueden localizarnos ni nos conocen, no van a poder pedirnos responsabilidades. Ojalá esto cambie pronto y las autoridades empiecen a tomar medidas contra toda esta gentuza que lo único que hace es prostituir el mundo del fitness y de la salud.

Referencias

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    Sobre el Autor

    Miguel Gómez

    Militar. Ex entrenador de fútbol de categorías inferiores. Entrenador personal y asesor nutricionista.

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