Psicología nutricional: ¿comemos lo que nos gusta?

Comer lo que te gusta

En psicología nutricional, se modifica el enunciado «comemos lo que nos gusta». Se asume que lo que comemos con frecuencia eventualmente tendrá buen sabor porque es familiar y conocido.

Los niños desarrollan sus hábitos alimenticios principalmente a través del aprendizaje modelo. En los primeros años, su comportamiento alimenticio es principalmente moldeado por sus padres, más tarde en el jardín de infancia por los educadores y sus compañeros. Las preferencias alimentarias innatas, como los golosos, pueden cambiarse a través de la experiencia y reemplazarse por nuevas preferencias de sabor.

Además de los «modelos a seguir», la cultura alimentaria del país de origen y la publicidad también influyen en las preferencias alimentarias de un niño.

Aspectos de la educación nutricional

Padres / educadores como modelos a seguir

Poco a poco, los niños comienzan a preferir los mismos alimentos que las personas con quienes comen. Por lo tanto, debe ejemplificarse una dieta saludable. Para que los niños desarrollen una actitud saludable hacia la comida, deben evitarse las declaraciones negativas sobre la comida.

También se deben evitar las regulaciones rígidas: si son abundantes, las prohibiciones y los mandatos pueden dificultar una orientación saludable de la conducta alimentaria y, en determinadas circunstancias, promover los trastornos alimentarios. 

Si los niños prefieren alimentos ricos en grasas, dulces y bajos en vitaminas, se debe intentar combinarlos con los alimentos deseados. Poco a poco, las proporciones deben cambiarse hacia una proporción nutricionalmente equilibrada. Se puede apoyar una dieta variada y equilibrada introduciendo platos desconocidos en una etapa temprana.

Nunca comas como recompensa o consuelo

Los niños nunca deben ser recompensados ​​o reconfortados con la comida, ya que socava las actitudes sensatas hacia la comida. Los niños desarrollan una mayor preferencia por los alimentos que se les dan como recompensa o que van acompañados de la atención de un adulto.

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Promover el hambre y la saciedad.

Las personas tienen un buen sistema de regulación del hambre y la saciedad desde el nacimiento, lo que estabiliza su peso corporal a largo plazo. Los padres deben dejar que los niños determinen sus porciones ellos mismos, ya que la compulsión de vaciar el plato puede destruir este sistema sensible.

Comidas conjuntas

Los niños no deben comer solos ni distraerse con la televisión o la música. La comida debe ofrecer la oportunidad de conversar y estar enmarcada por ciertos rituales. A través de estos rituales, la comida de los niños se convierte en una parte uniforme y familiar de su rutina diaria.