Puntos gatillo, liberación miofascial y sus beneficios en el deporte

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LOS PUNTOS GATILLO: ¿QUÉ SON Y QUÉ LOS CAUSA?

EN EL ARTÍCULO DE HOY HABLAREMOS SOBRE LOS PUNTOS GATILLO, LA LIBERACIÓN MIOFASCIAL Y SUS BENEFICIOS EN EL ÁMBITO DEPORTIVO (Y TAMBIÉN ALGUNAS CONTRAINDICACIONES A TENER EN CUENTA)

En 1942, el Dr. Janet Travell fue el primero que acuñó este término, y que lo describió como un hallazgo clínico que presentaba las siguientes características:

  • Dolor relacionado en un punto que se puede sentir como un nódulo o “pelota” en la superficie muscular.
  • No está causado por un traumatismo, inflamación, degeneración, neoplasia o infección.
  • El dolor no puede ser explicado con los hallazgos del examen neurológico.
  • La palpación del punto gatillo reproduce en el paciente el dolor y éste se irradia en una distribución típica del músculo específico que alberga el punto gatillo.

En cuanto al origen de los puntos gatillo, hay diversas teorías acerca de su origen, siendo quizás las más actuales la “Hipótesis de los puntos gatillo integrados” y la “Hipótesis de los husos musculares” (esta última formulada por Partanen, Ojala y Arokoski en el año 2010), si bien se necesitan más estudios para determinar los mecanismos exactos de formación de los puntos gatillo.

Igualmente, existen dos estudios realizados en los años 1996 (por Issbener, Reeh y Oteen) y 2008 (realizado por JP Shah) en los que se estudian sustancias bioquímicas como medidoras de la inflamación (en el caso de JP Shah) y como el PH ácido localizado reduce el nivel de sensibilidad al dolor de los receptores sensitivos (estudio de Issbener, Reeh y Oteen).

CÓMO SABER SI TENEMOS PUNTOS GATILLO

Basta con fijarse en las dos características principales de estos para saber si tenemos algún punto gatillo:

  • Presencia de bandas tirantes o “nudos” dolorosos a la palpación
  • Dolor referido

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También podemos encontrar debilidad, disminución de la movilidad u otros síntomas que de forma normal no se asocian a problemas musculares. Además, los puntos gatillo pueden llegar a originar pérdida de coordinación junto con la incapacidad para usar el músculo afectado.

¿QUÉ ES LA TERAPIA MIOFASCIAL?

Para que entendamos en qué consiste la terapia miofascial, explicaré un poco por encima qué es la fascia: Se trata de un “envoltorio” que recubre, de forma continua, huesos, músculos y articulaciones dentro de nuestro cuerpo. Se puede dividir en fascia superficial (la que está adherida a la piel) y la fascia profunda (tejido muscular profundo, huesos, nervios…).

Debido a su presencia continuada por todo el cuerpo, no sólo afecta al aparato locomotor, sino también al resto de sistemas (nervio, respiratorio, cardiovascular…), por lo que se trata de un elemento de nuestro cuerpo que, si bien la mayor parte de las personas desconocen, tiene una importancia mayor de lo que creemos, ya que cualquier cambio estructural de la fascia en un punto de nuestro cuerpo, puede producir “restricciones” en las partes distales.

Por esto, podemos definir la terapia miofascial como un tratamiento de lesiones del aparato locomotor (aunque como hemos dicho anteriormente, la fascia afecta a todos los sistemas de nuestro cuerpo) cuyo objetivo es eliminar las limitaciones funcionales que dichas lesiones nos producen. Este tratamiento permite corregir los desequilibrios originados en un punto concreto a nivel locomotor, eliminar los estímulos dolorosos y recuperar la función del aparato locomotor perdida por dichos dolores.

¿CÓMO FUNCIONA LA TERAPIA MIOFASCIAL?

Al aplicar las técnicas realizamos una estimulación del tejido conectivo, mejoramos la circulación de los anticuerpos, incrementamos el suministro sanguíneo hacia los sitios de la restricción a través de la liberación de la histamina, una correcta orientación en la producción de fibroblastos, un mayor suministro de la sangre hacia el tejido nervioso acelerando así el proceso de curación. Si esta movilidad se encuentra reducida, altera la calidad de la circulación sanguínea volviéndose lenta y pesada, llegando a provocar en casos extremos a una isquemia(reducción del flujo sanguíneo).

ALGUNOS DE LOS USOS DE LA TERAPIA MIOFASCIAL

Si bien tenemos multitud de situaciones en las que podemos recurrir a esta terapia, a continuación citaré algunos de los casos más comunes en los que se suele utilizar:

  • Fascitis plantar
  • Alias vertebrales: lumbalgias, cervicalgias, dorsalgias y lumbociáticas
  • Disfunciones de origen tendinoso
  • Fibromialgia
  • Hombro doloroso: epicnodilitis, epitrocleitis, tendinitis de Quervain…
  • Tratamientos de recuperación post-quirúrgica

BIBLIOGRAFÍA

Por – Miguel Gómez

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Sobre el Autor

Miguel Gómez

Militar. Ex entrenador de fútbol de categorías inferiores. Entrenador personal y asesor nutricionista.